
Traducción al castellano para su amplia difusión. El original en inglés aquí.
GINEBRA (14 de junio de 2023) – La falta de datos e información confiable sobre el alcance de la violencia de género en la vejez es un obstáculo importante para abordar de manera efectiva esta grave violación de los derechos humanos en todas las sociedades, según manifestó un grupo de personas expertas* en derechos humanos regionales y de la ONU. Emitieron la siguiente declaración en el marco del Día Mundial de la Toma de Conciencia sobre el Abuso de las Personas Mayores:
“La violencia de género no desaparece con la edad, pero a menudo pasa desapercibida y no se denuncia debido a lagunas en la recopilación de evidencias. La violencia contra las mujeres mayores es el resultado de la discriminación y desigualdad estructurales y profundamente arraigadas basadas en la intersección del sexo, el género y la edad. Esto impide que las mujeres mayores, en toda su diversidad, disfruten de sus derechos y libertades en igualdad de condiciones.
Faltan en gran medida datos sobre experiencias de violencia, abuso y maltrato en la vejez. Si bien se dispone de estadísticas sobre violencia contra las mujeres principalmente en relación con la violencia de pareja y la violencia sexual, la mayoría de las encuestas suelen excluir de su muestra a las mujeres mayores de 50 años. Esto se debe principalmente a que el envejecimiento cronológico y biológico se utiliza regularmente en las encuestas sobre violencia de género que se centran en las mujeres y, por lo tanto, tienden a centrarse en las experiencias de las mujeres en edad reproductiva, definida como entre 15 y 49 años. Este grupo de edad también sugiere que las mujeres mayores de 50 años se consideran mayores, aunque sus vidas sean diferentes a las de las mujeres de los grupos de mayor edad.
Hay una ausencia general de datos sobre la violencia de género contra mujeres mayores lesbianas, bisexuales, transgénero e intersexuales. Si bien hay algunos datos sobre personas mayores de diversas orientaciones sexuales e identidades de género, estas estadísticas a menudo no están desglosadas por sexo, o género, lo que deja a estas mujeres mayores completamente invisibles.
Por lo tanto, un rango de edad estrecho en la recopilación de datos vuelve invisibles las realidades vividas por las mujeres mayores y no proporciona evidencia de los desafíos que enfrentan. Esta brecha de información también hace imposible que los estados monitoreen su progreso en el cumplimiento de sus obligaciones de derechos humanos para poner fin a la violencia contra las mujeres de todas las edades. Aunque algunos hallazgos indican que la prevalencia de la violencia de género disminuye con la edad, tal afirmación podría ser engañosa dadas las limitaciones de los datos y el subregistro de tales casos.
Este enfoque da como resultado una brecha significativa en la comprensión de la violencia de género en la vejez, lo que lleva a protecciones legales y políticas inadecuadas para abordar estos problemas, así como brechas en los servicios disponibles para las sobrevivientes mayores.
El edadismo contribuye al mayor riesgo de violencia y abuso que enfrentan las mujeres mayores, especialmente aquellas con discapacidades, incluido el abuso y violencia psicológicos, verbales y financieros, así como el aislamiento y la exclusión sociales. Desde problemas de salud, como la menopausia, hasta preocupaciones económicas, como pensiones más bajas, la carga del trabajo de cuidados informal o la falta de ingresos, las mujeres mayores enfrentan riesgos específicos de discriminación y abuso. Se estima que la prevalencia de la violencia contra las mujeres mayores, especialmente con discapacidades, es mayor en entornos institucionales. También corren un mayor riesgo de sufrir violencia doméstica y prácticas nocivas que implican, por ejemplo, acusaciones de brujería.
Nos preocupa que, más de 12 años después del reconocimiento del 15 de junio como Día Mundial de la Toma de Conciencia sobre el Abuso de las Personas Mayores, el reconocimiento de la violencia de género en la vejez siga siendo lento través de la recopilación de datos e información. En 2018, la Organización Mundial de la Salud descubrió que menos del 10 por ciento de los datos elegibles sobre violencia de pareja incluían a mujeres de 50 años o más. Estos datos provienen principalmente de países de altos ingresos, donde las tasas de prevalencia son comparativamente más bajas que en otros lugares.
Existe una necesidad urgente de revisar los protocolos existentes de desglose de datos sobre violencia de género para abordar eficazmente este flagelo, y promover la generación y desglose de datos disponibles sobre mujeres mayores en toda su diversidad por grupos de edad de 5 años. El uso de encuestas específicas sobre la violencia de género contra las mujeres mayores es fundamental para superar los desafíos existentes de subregistro. Las encuestas y todos los demás métodos para recopilar datos deben ser inclusivos y accesibles para las mujeres mayores, incluidas las que tienen discapacidad.
Con motivo del Día Mundial de la Toma de Conciencia sobre el Abuso de las Personas Mayores 2023, instamos a los Estados, las agencias de la ONU, las oficinas de estadística, los medios de comunicación y otros actores clave a asumir un fuerte compromiso para poner fin a la violencia contra las personas mayores y fortalecer sus sistemas de recopilación de datos para hacer visibles las realidades vividas. de violencia de género en la vejez.”
*Las personas expertas: Claudia Mahler, experta independiente sobre el goce de todos los derechos humanos de las personas mayores; Víctor Madrigal-Borloz, experto independiente en protección y encontra la violencia y discriminación por orientación sexual e identidad de género; Dorothy Estrada Tanck (Presidenta), Ivana Radačić (Vicepresidenta), Elizabeth Broderick, Meskerem Geset Techane y Melissa Upreti, Grupo de Trabajo sobre la discriminación contra las mujeres y las niñas; Gerard Quinn, Relator Especial sobre los derechos de las personas con discapacidad; Ana Peláez Narváez, Presidenta del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer; Margarette May Macaulay, Relatora sobre los Derechos de las Personas Mayores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Las personas Relatoras Especiales y Expertas Independientes forman parte de lo que se conoce como Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Procedimientos Especiales, es el mayor organismo de personas expertas independientes en el sistema de Derechos Humanos de la ONU, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y monitoreo del Consejo que abordan situaciones específicas de países o cuestiones temáticas en todas partes del mundo. Las personas expertas de los Procedimientos Especiales trabajan de forma voluntaria; no son personal de la ONU y no reciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y sirven a título individual.